UNA MUJER DESESPERADA

Mi nombre es Natalia Peña. Tengo 35 años. Soy ama de casa y madre de tres hijos.

Antes de seguir debo confesarte algo muy importante sobre mi. Un día en septiembre del año pasado, sentí que mi vida se derrumbaba… y no pude más que llorar.

Ya no podía contenerme. Había llegado a mi límite. Y me sentía al borde de un ataque de nervios.

Era un lunes por la mañana. Subí a la balanza del baño para ver cuanto estaba pesando. Hasta ese momento había estado yo haciendo una dieta estricta durante casi dos meses.

Me había tomado un descanso de la bendita dieta durante el fin de semana, para descansar y vivir como un ser humano normal por unos días.

Pero ahora la balanza decía que estaba yo pesando casi 84 kilos. ¡No lo podía creer! En un sólo fin de semana había engordado MÁS KILOS de los que había perdido en las últimas tres semanas.

Quizá esto no signifique nada para ti. Pero para mí era terrible. Hasta ese día había estado yo sufriendo para adelgazar durante más de 5 años.

Había probado haciendo ejercicios. Había probado con el gel reductor. Hasta había probado con la hipnosis. Nada funcionaba.

Después probé ayunando por completo. Y probé también con la faja reductora. Incluso durante un tiempo estuve tomando unas pastillas para adelgazar que me recomendaron. Pero nada funcionó.

En cuanto a las dietas, las probé casi todas. La dieta de la piña, la dieta dukan, la dieta disociada, la dieta de los puntos, la dieta de la zona, la dieta de la sandía… y todas las dietas que puedas imaginarte.

Ya había probado de todo. Pero los resultados fueron siempre los mismos. Luchaba y luchaba para adelgazar unos pocos kilos, pero en cuanto me tomaba un pequeño descanso volvía a recuperar todo el peso que había perdido.

La verdad es que esto del “efecto rebote” ya me había pasado varias veces antes. Pero en ese momento sentí que ya era imposible. Ya no sabía que más probar. Tampoco sabía a quien pedir ayuda. Estaba realmente a punto de rendirme.

Por favor no pienses mal de mi. No quiero parecer una víctima. No te cuento todo esto para que sientas lástima por mi. Además no es necesario. Porque mi historia tiene un final muy feliz.

Mi historia tiene un final feliz porque al día siguiente descubrí algo que cambió mi vida para siempre.

Sigue leyendo porque te sorprenderás.

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